Recursos para escritores: las notas de voz a medianoche

Muchos días a las doce de la noche ya no soy persona. Llevo todo el día dando tumbos de la universidad al trabajo. No he parado desde que ha sonado el despertador y llevo literalmente horas pensando en meterme en la cama y poder desconectar durante unas horas, relajarme, dormir, tal vez soñar*. Me tapo con el edredón hasta las orejas, busco la postura más cómoda (que me cuesta bastante) y por fin puedo echarme a dormir. Sí, por fin puedo relajarme, por fin puede desconectar el cerebro, por fin…

 ¡PAM!

¡Idea para una escena!

Siempre pasa. Cuando parece que ya puedes bajar la guardia para echarte un sueñecito, te llegan todas las ideas que no has tenido en todo el día. Cuanto esto ocurre hay tres cursos diferentes de acción:

1. Volver a dormir

Esta es sin duda la más tentadora de todas, y yo caigo en ella con más frecuencia de la que me gustaría. Es una idea genial, es la mejor idea que he tenido jamás, es una idea tan perfecta, tan precisa, sin ella el resto de la trama pierde todo el sentido del mundo. ¡Es imposible que la olvide! Sería muy mala suerte que se me olvidara por unas pocas horas de sueño.

Tengo muy mala suerte, y nueve de cada diez veces no consigo recordar esa idea tan perfecta a la mañana siguiente. Algunas veces lo he logrado, pero la experiencia me ha demostrado que este es el curso de acción que no suele funcionar. Tienes que hacer algo para recordar esa idea. Lo que me lleva al punto número dos.

2. Saca libreta y boli

Lo primero que hago es encender la luz y quedarme ciego durante un par de segundos. Si ya estaba medio dormido, y no me apetece ponerme las gafas (es decir, siempre) me pongo a dar porrazos a la mesita de noche hasta que parece que encuentro algo con una forma más o menos rectangular y que no es un libro. Una vez lo tengo, sigo dando porrazos a tientas hasta encontrar el bolígrafo. Después de despedirme de los agentes de policía que han venido a mi casa porque “Unos vecinos han denunciado una serie de golpes sospechosos.” ¡Por fin puedo anotar mi fantástica idea en la libreta!

Hay una variante de este método que consiste en escribir a oscuras. Por muy romántico que suene, lo más probable es que a la mañana siguiente no entendáis vuestra caligrafía y que las sábanas tengan unas bonitas manchas de tinta que no se irán con nada.

Sí, me ha pasado.

El método clásico era un poco aparatoso. Así que finalmente opté por la opción tres:

3. El móvil (del crimen)

Se me ocurrió en un momento de lucidez que tuve una noche. En vez de buscar a tientas la libreta y el boli, agarré el cable del cargador del teléfono hasta que encontré el ídem. Abrí una nota en el móvil y empecé a escribir. El fogonazo de luz y la ceguera temporal no te lo quita nadie, pero personalmente me pareció una opción más cómoda que las anteriores. Además podía escribir más rápido y volver a dormirme antes.

La verdad es que este método no duro mucho porque encontré una forma aún mejor para reducir la cantidad de movimientos nocturnos y poder llevar a cabo la toma de notas.

Alerta: el siguiente método tan solo es útil si duermes solo y no hay nadie a tu lado a quien puedas molestar.

3. El móvil 2.0

Las notas de voz del móvil se convirtieron en mi salvación. Estiras el brazo, te quedas ciego durante unos segundos mientras abres la aplicación, y empiezas a hablar. Durante todo el rato que quieras. Sin tener que cambiar de posición (aunque te recomiendo desenterrar la cara de la almohada, por la vocalización y la proyección de la voz). Al principio puede resultar un poco extraño porque estás hablando solo en mitad de la noches sobre historias que solo están en tu cabeza, pero con el tiempo me di cuenta de que era útil, rápido y sencillo. Lo único que tenía que hacer al día  siguiente, cuando iba a ponerme a escribir o cuando tenía un hueco libre, era escuchar la grabación y tomar unas pocas notas en el ordenador.

Ya me contaréis si finalmente os decidís a darle una oportunidad a vuestra voz.


*No he podido evitar la referencia a Hamlet.

Anuncios

2 comentarios sobre “Recursos para escritores: las notas de voz a medianoche

Agrega el tuyo

  1. Hey! Lo cierto es que para mi desgracia suelo optar mucho por la primera opción aunque últimamente ya me dejo la libreta al lado y poco a poco me voy acostumbrando a la opción dos. Lo de el móvil creo que a mí no me funcionaría, pero visto lo visto a lo mejor le doy una oportunidad.
    Una entrada muy interesante.
    ¡Un beso!

    Me gusta

  2. Gracias por la idea! Cada vez que tengo una idea buena por la noche la repito muchas veces para tratar de acordarme al día siguiente, pero creo que ahora echaré mano de las notas de voz. Esa una idea brillante.
    Muy chula la entrada
    Saludos!! 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: